El año pasado, inmersa en lo que al final resultó ser el inicio de la peor etapa de mi vida, empecé a leer “Juegos de Seducción”. En aquel entonces la novela estaba alojada en la web Amoryaoi, publicada por capítulos y sin editar, pero eso no le restaba interés. Así que cada noche, después de lidiar con mi vida y cuando todos dormían, yo me sentaba delante del ordenador y me leía un par de capítulos. Ese era el mejor momento del día.
Os cuento esto para que entendáis que quizá la próxima afirmación no sea objetiva del todo, pero es que creo que “Juegos de Seducción” es probablemente la mejor novela homoerótica que he leído en mi puta vida.
| Ficha Técnica: Título: Juegos de Seducción 1 Nº de volúmenes: 2 Nº de páginas: 428 ISBN: 978-84-938088-0-8
Precio: 17 €
Sinopsis de la novela (copiada de la contraportada): Karel Berenson es un publicista de La Gran Manzana. Serio, profesional, con un futuro prometedor y una vida satisfactoria junto a su novia.
Noel Lean es un modelo de moda en Estados Unidos. Atractivo, carismático, un seductor empedernido deseado por hombres y mujeres.
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Ambos, perfectos desconocidos, tienen un encuentro fortuito que se convertirá en el punto de partida de una difícil relación sentimental, de la que Karel intentará huir una y otra vez por el terror que le inspira enamorarse, pero en la que finalmente caerá, subyugado por la pasión de Noel.
Será entonces cuando comience realmente la lucha de ambos por afianzar sus incipientes sentimientos...
Sobre la Autora:
Nut es poco menos que un mito entre las autoras de homoerótico que se han autopublicado hasta ahora. Su fama se debe en gran parte a esta novela, que se convirtió en todo un fenómeno al publicarse en Internet, llegando a tener un foro propio y un club de fans. Poco después de eso, atrajo la atención de la también escritora e ilustradora Dorianne, que dibujó un cómic basado en la novela, lo cual contribuyó aún más a su fama.
Pero la autora también es conocida por su relatos cortos, y por sus colaboraciones con las recopilaciones de la Colección Homoerótica, con relatos como "Dos palabras antes de morir", del que me enamoré perdidamente o "Querido tío Neil". Según la editorial:
Nut, nacida en Andalucía en la década de los setenta, se aficionó a la lectura siendo una niña y a escribir sus propias historias desde muy joven. Su primer encuentro con la homoerótica lo tuvo a través de la lectura de Crónicas Vampíricas. Pero no fue sino su gran afición al manga y el anime y más en concreto al género Boy´s Love, lo que terminó por encaminarla hacia el mundo de la literatura LGTB en la que se internó gracias a libros como El corredor de fondo de Patricia Nell Warren o los relatos de Lawrence Schimel.
Opinión Personal
No tengo mucho más que deciros acerca de lo que opino de Nut y su obra, porque creo que el cariño que siento ha quedado ya patente. También tengo la ventaja de poder valorar la obra en su totalidad, pues aunque el volumen dos no ha sido aún publicado, yo pude leer la novela entera cuando estuvo publicada en internet. Eso me da una impagable visión de totalidad a la hora de juzgar la novela, y sin hacer spoilers de ningún tipo, tanto la reseña en sí como la nota final están basados en la totalidad de la obra.
He de confesar que ha sido un gustazo releerla esta vez en papel, disfrutando de su preciosa edición. Además, como recuerdo de su anterior colaboración, Dorianne ha participado también en este proyecto, realizando la ilustración de la portada y una interior.
Lo primero que sorprende a leer JdS es su pulido estilo, la pulcritud de las frases y el variado léxico del que Nut hace gala con una humildad desarmante. Las maneras son las de una persona que escribe como si ello no le supusiera esfuerzo alguno, y si bien estoy segura de que Nut ha dejado una buena parte de sí misma y de su tiempo libre en la redacción de la novela, la impresión final es la de una historia que parece haberse escrito por sí misma.
La segunda gran sorpresa te la llevas al saber que Nut no sólo no es neoyorquina, sino que nunca ha estado en la ciudad. La ambientación y las descripciones son tan vívidas, tan llenas de matices y sonidos, de colores y olores que casi podrías jurar que oyes los cláxones de los taxis amarillos mientras paseas por Manhattan y ver desfilar por sus calles a sus carismáticos personajes.
Lo tercero que te llama la atención es que para cuando se te ha pasado la sorpresa, te encuentras a ti mismo enamorado hasta la médula de los personajes. Los hay para todos los gustos. No sólo los dos protagonistas, Noel y Karel, llaman la atención, la trama está llena de personajes secundarios imposibles de ovbiar, con una humanidad llena de imperfecciones y manías, de detalles perversos y guiños divertidos, con un pasado que les marca y unas aspiraciones de futuro. Esto hace que nos identifiquemos, que nos riamos y lloremos con ellos, como lo haríamos si alguno de nuestros más queridos amigos nos contara sus peripecias. Os pongo un fragmento un poco largo, pero que creo que os ayudará a haceros una idea de qué quiero decir (tranquis, que no hay spoilers).
Dos platos rebosantes de salchichas, patatas y guisantes y dos vasos de tónica con hielo fueron colocados sobre la mesa con un golpe seco.
El publicista se apartó para evitar que una salpicadura de salsa cayera sobre su abrigo.
—Oiga, tenga más cuidado —le espetó—. ¿Y qué se supone que es esto?
—Comida —respondió Hugh, enseñándole una fila de dientes largos y afilados.
—Yo pedí ensalada.
—Noel —el hombre se volvió hacia el modelo—. Que sea la última vez que te traes a un señoritingo como este a mi bar.
El aludido asintió con una mueca burlona.
—Lo tendré en cuenta, Hugh.
—Llévese esto —ordenó Karel, señalando su plato—. No pienso comérmelo.
El hombre se marchó, moviendo la mano con desdén.
—¿Pero qué tipo de bar es este? —preguntó furioso.
Como respuesta, el modelo se encogió de hombros, divertido.
—Pues esto no queda así —aseguró, poniéndose en pie y tomando el plato con cuidado de no derramarlo—. Esta vez no pienso hacer lo que le salga a él de las narices.
Con decisión fue hasta a barra, detrás de la cual se encontraba Hugh sirviendo una jarra de cerveza. Noel observó cómo Karel trataba de convencerlo para que le cambiara el plato y no pudo evitar echarse a reír al ver su cara de alarma cuando Hugh depositó sobre la barra un bate de béisbol que sacó de debajo. Resultaba ridículo verle insistir mientras mantenía una prudencial distancia. Ridículo y, por alguna extraña razón, encantador.
Mención aparta se merece ese Nueva York que la autora describe, que como en las películas de Woody Allen es un personaje más de la trama. La ciudad que nos muestra la autora es romántica, colorida, rápida y teñida de Jazz. Jamie Cullum, Diana Krall o Astrud Gilberto se pasean por allí, derramando sus voces con generosidad y actuando como banda sonora para esta novela tan vívida, que se puede ver y oír.
Como no todo iba a ser bueno, creo que a veces Nut peca de un exceso de descripciones, empeñándose en mostrarnóslo todo, desde las prendas que los personajes llevan en cada momento, hasta los más nimios detalles de una habitación, lo que aunque contribuye a crear imágenes vívidas, otras veces puede llegar a ser un poco cargante.
Otra cosa que se le puede agradecer a Nut (¡Gracias Nut!) es la sensualidad que se desprende de la novela, velada y cálida en ocasiones, explícita y candente en otras, obligándonos a leer la novela con la garganta seca y una botella de agua fría cerca, para evitar atragantamientos.
Cómo olvidar los entornados párpados, la humedad de los labios entreabiertos, el sonrojo de las mejillas que tanto le excitaba contemplar. Había estado tentado de bajar la mano por su gargante y de hundirla bajo el albornoz para atrapar entre los dedos los pezones tiernos y alcanzar al vello oscuro de su entrepierna. Qué placer habría sido probar la calidez de su pene, explorarlo, acariciarlo hasta modelar su dureza y lograr que estallara entre sus manos.
Y sin embargo, JdS no sólo es una historia de erotismo, es mucho más que eso.
Es también una profunda visión de los problemas de esta sociedad rápida y despersonalizada en la que vivimos, un análisis de nuestras dudas y miedos y una oda al poder redentor del amor.
Nota Final:
Nayra
Nisa
Arsénico
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