sábado 28 de mayo de 2011

El Doppelgänger entrevista a... Karel Berenson

Quedamos en el café Jamaica, en un momento de descanso que el señor Berenson pudo dedicarme en medio de su ajetreada jornada laboral. Yo hubiera preferido quedar en algún lugar que invitara más al esparcimiento, como un pub irlandés quizá, pero Karel parece que quiere dejar ciertos lugares ligados tan sólo a una sola persona. El señor Berenson llega antes de los previsto, pero yo había llegado también mucho antes, ansioso ante la perspectiva de citarme con él al fin, así que al verle entrar, puedo disfrutar de su encantador azoramiento cuando una camarera, con unos generosos pechos asomando tras su delantal de plástico y su jersey de cachemira, coquetea con él descaradamente. “Por favor, Dios”, pienso en un momento de revelación cuando le veo reconocerme. “Haz que ese hombre se enamore de mí”.
Karel: Buenas tardes, señor... Señor... ¿Doppelgänger?
Doppelgänger: Buenas tardes, señor Berenson. Un placer saludarle...
K: Igualmente... supongo.
D: ¿Supone? Le esperaba más educado, señor Berenson, ¿no era eso lo que le enseñaron en su casa?
K: Discúlpeme, tiene toda la razón, no sé en qué estaba pensando. Pero comprenda que es complicado sentirse cómodo en esta situación, con esta señora rara mirando por encima del hombro todo lo que hago (se refiere a Nut, que viene tras él, pero hasta ahora no me había fijado en ella). Comencemos de nuevo. Encantado de conocerle, señor Doppelgänger.
D: Igualmente, señor Berenson. Antes que nada, y para que no haya ningún tipo de malentendido: Sabe que es un personaje de ficción fruto de una mente retorcida, ¿verdad?
K: ¿Perdón? Ah..., esto... Bueno, creo que no lo tenía muy claro hasta ahora, pero si usted lo dice...
D: Creo que, de hecho, la de la mente retorcida es esa que mira por encima del hombro...
K: Dios..., lo que me faltaba... Bien trataré de asimilar esto lo mejor posible.
D: ¿Lo que le faltaba? Supongo que se refiere a todas las novedades en su vida que le ha costado tanto encajar...
K: Sí, por supuesto, digamos que estos últimos meses se han salido un poco de lo común. Precisamente soy un hombre común y corriente, con una vida rutinaria; no esperaba que mi vida terminara dando un giro... tan brusco.
D: Me lo imagino, soy un hombre comprensivo. Empecemos por el principio...
K: Ah..., vale... De acuerdo..., empecemos por el principio.
D: ¿Es verdad que lo sueños pueden cumplirse, tal y como le decía su novia?
K: Mi novia, bueno mi exnovia (debo de hablar con propiedad o alguien podría tomárselo a mal) lo pensaba. Yo, en cambio, siempre creí que el comentario era sólo una más de sus cursiladas, pero he llegado a creer que tenía razón. Hay ciertos sueños que sí se pueden hacer realidad.
D: Bueno... Así que supongo que sus sueños se han hecho realidad.
K: Bueno, no me pudo quejar: tengo un buen trabajo en el que estoy alcanzando una excelente proyección, buenos amigos, tiempo libre... Sí, no me va mal.
D: ¿Esos son sus sueños cumplidos? Trabajo, proyección, amigos... ¿No parece un tanto frívolo, señor Berenson? ¿Esas eran las cosas que quería cuando miraba a aquel payaso hortera?
K: Vaya, tiene usted un genio muy vivo... Si recapacito sobre ello, tal vez pensaba en algo más, quizás en ser capaz algún día de deshacerme de ciertos lastres de mi pasado, de lograr abrirme totalmente, de liberar mi corazón, pero le aseguro que cuando miraba aquel payaso sólo era consciente de lo horrible que resultaba.
D: No por nada hace usted alarde de un gusto exquisito... Sabe que es usted la envidia de millones de mujeres (y hombres) del mundo, ¿verdad?
K: ¿Sí? ¿Por qué?
El hombre más deseado del momento
D: Oh, perdón, se lo preguntaré con mayor claridad... ¿Qué se siente al follar con el hombre más deseado del momento?
K: Santo Dios... Ejem... ¿Podría alguien traerme una tila? Esto, ¿tengo que contestar a algo así?
D: Perdone, señor Berenson, ¿mi florido lenguaje le incomoda? Puedo ser menos explícito, si lo desea.
K: Desearía que alguien me sacara urgentemente de aquí, pero en vista de que he caído claramente en una encerrona, lo asumiré. Contestando a su pregunta... Esto... Mantener una relación sentimental con una persona del atractivo físico y profesional de Noel Lean resulta en ocasiones algo complicado. La fama, ya me entiende. Pero, en lo personal, es gratamente satisfactorio.
D: Me sorprende usted, debo admitirlo, no pensé que contestaría a mi pregunta con tanta concreción y sinceridad.
K: ¿Tengo otro remedio?
D: Y dígame, señor Berenson... El hecho de que su amante… ¿Es ese el término correcto?
K: Bueno... Término correcto... Yo preferiría que no habláramos de él en ningún término, pero... podemos dejarlo en pareja.
D: Está bien. El hecho de que su pareja sea tan deseada y famosa... ¿le pone celoso o le excita aún más?
K: ¿Celoso? Yo no soy celoso, nunca he sido celoso. Quién diga eso no me conoce. No me pongo nervioso cuando le veo rodeado de esas modelos exuberantes que tienden a pegársele demasiado, ni me inquieto cuando los que se le pegan son esos modelos masculinos tan pocos discretos. Ni siquiera desconfío cuando se pasa semanas lejos con su asistente, ese que lleva años enamorado de él. No, para nada. Celos a mí, je. Para nada.
D: Ya veo ya, su actitud es encomiable...
K: Soy una persona racional...
D: Sí, sí...
K: ¿Pasamos a otro tema?
D: Sí, por supuesto. Dios no quiera que se incomode usted...
K: Gracias.
D: Tengo entendido que el anuncio de Instant surgió del entendimiento de que un simple instante podía cambiar una vida entera. ¿Cuál diría que fue ese instante para usted?
K: Bueno, ese instante fue en un ascensor. Sí, sí, parece algo propio de comedia romántica, pero negarlo sería mentir. Mi vida cambió cuando entré aquella noche en ese ascensor y conocí al que durante un tiempo pensé que era mi peor enemigo.
El Instante
D: Un ascensor, ¿eh? Parece algo muy prosaico... ¿Por qué fue tan importante ese momento?
K: Porque lo que ocurrió allí dentro... Espero que esto quede entre nosotros... Lo que ocurrió allí dentro fue que me besaron... Por favor, esto no lo cuente por ahí... Un hombre me besó y ello encadenó una serie de acontecimientos que llegaron a cambiar mi vida por completo. Ya ve, un sólo instante y el mundo se vuelve del revés.
D: Ya veo ya… Entonces, si ese momento decisivo en su vida fue que un hombre le besó, ¿por qué no escenificó el anuncio con el amor juvenil de dos chicos? ¿No hubiera sido más apropiado?
K: Es usted un tanto peliagudo, ¿eh? Habría dicho más de lo que yo estaba dispuesto a admitir. Además, le tengo aprecio a mi carrerea de publicista.
D: Señor Berenson, pero hoy día el usar a dos chicos o dos chicas besándose es un recurso que está teniendo mucho éxito. ¿No cree que hubiera sido más impactante?
K: Yo también considero que el anuncio con los dos chicos hubiera sido de impacto. Demasiado impacto para la sociedad americana, siento decir.
D: O sea, que eso no evidencia tanto su incapacidad para aceptar su homosexualidad como su inconsciente miedo al qué dirán...
K: Es usted una persona además de peliaguda, incisiva, señor mío. Pero sí, admitamos que mis motivos eran el puro miedo al que dirán. Instant me ayudó a darme cuenta de que mi vida ya no era la de antes y que en ella había entrado una persona a la que estúpidamente había hecho salir. Me hizo darme cuenta de lo que había perdido, pero eso no quiere decir que me ayudara a mostrarlo abiertamente.
D: Dice que Instant le ayudó a darse cuenta de que había echado estúpidamente a alguien importante en su vida. ¿Pero por qué le costó tanto dar el paso y admitir que le gustaba Noel?
K: Podría decirse que confluían dos problemas en este asunto, por un lado mi negativa a aceptar el amor de otra persona tanto como amarla. Y en segundo lugar, evidentemente el hecho de que fuera un hombre. Yo nunca me había sentido atraído por una persona de mí mismo sexo, ¿puede entender lo traumático que puede llegar a ser?
D: Oh, sí. ¿Cómo en Martinica, no?
K: Bueno, para serle sincero, aún no tengo muy claro lo que sucedió. Tal vez el paradisiaco escenario o el tiempo que hacía que yo... La actitud de Noel. Admitamos que esa tarde estaba especialmente amable, divertido, encantador, seductor... Y le quedaba bien la ropa que llevaba y... hacía tanto calor...
D: Entonces... ¿Reconoce que en Martinica lo pasó usted bien?
K: Reconozco... Reconozco que aquello fue... Digamos..., increíble... Bueno, ya me entiende, increíble en el sentido de... inesperado... y tremendo y.... caliente... Caliente porque el sol pegaba fuerte... y húmedo... esto... por la humedad del mar... ¿Alguien podría, por favor, traerme una bebida helada?
D: Vaya por Dios... Parece que le he incomodado de nuevo, señor Berenson.
K: Más que incomodado... ahora mismo estoy... Bueno, olvídelo...
D: Bien. Pasemos a un tema menos espinoso. Puede que su primera relación homosexual sea demasiado fuerte para usted. Así que, dígame, ¿cómo perdió la virginidad… la primera vez?
K: Usted es monotemático, me temo...
D: Perdone, no es mi culpa si no le avisaron...
K: ¿Avisarme?
D: Sí, ya sabe, de mi peculiar carácter.
K: Ohh, a mí no me han avisado ni de esta entrevista, directamente me han atado a una silla. Pero dejemos ese tema, que la señora que está detrás de mí comienza a chirriar los dientes. Mi primera vez fue un poco antes de entrar en la universidad. Durante el verano, en unas rápidas vacaciones en la playa. Ella pasaba unos días con su familia y yo iba con unos compañeros del instituto. Nos conocimos, nos gustamos y después cada uno siguió su camino. No fue nada apoteósico, pero sí muy revelador.
D: ¿Así que eso fue antes de Laura?
K: Oh, sí. Antes de Laura. Ella no fue la primera, ni la segunda, ni tampoco la tercera.
D: Aprovechando para presumir de hombría, ¿no? ¿Eso era lo que hacía con Olivia?
K: Digamos que lo que sucedió con Olivia fue un craso error, pero admitirá, señor Doppelgänger, que hay veces en que un hombre necesita, mmh, constatar que no ha perdido ciertas habilidades.
D: Sí es cierto, aunque creo que el hecho de dejar que otro hombre le masturbe no le quita a nadie ninguna habilidad, más bien le hace adquirir otras nuevas...
K: Si sigue así de directo, va a quitarme años de vida...
D: ¡Oh, vaya, lo siento! Lo he hecho otra vez, ¿verdad? ¿Le he vuelto a incomodar?
K: Tengo la sensación de que lo hace a propósito. Ojala estuviera aquí Morgan. Morgan es un amigo que estaría encantado de responder a sus preguntas.
D: Oh, sí, ahora le pregunto sobre eso. Me decía usted, señor Berenson..., acerca de Morgan. Él es un buen amigo, ¿verdad?
K: Oh, sí. Realmente es mi mejor amigo, a veces diría que mi único amigo. Es ese tipo de persona que sabes que siempre estará a tu lado y que nunca va a fallarte.
D: Le conoce de hace mucho, ¿verdad?
K: Desde la universidad. Estuvimos compartiendo piso durante todos aquellos años. Fue una convivencia difícil en algunos momentos, es un poco anárquico en lo que al orden se refiere.
D: ¿Diría usted que Morgan es su amigo más íntimo?
K: Pues sí. Mi confianza con él es infinita.
D: Y dígame, ahora que ya conoce el potencial erótico que hay en el cuerpo de los hombres, ¿ha empezado a ver a Morgan de otra manera?
K: ¡¿Cómo?! ¡¿Qué?! ¡No, no, no! Oiga, yo no... Nunca..., para nada...
D: ¿Está usted seguro?
K: Por supuesto. Segurísimo, no me he fijado en él de esa forma nunca. Jamás. Puedo jurarlo. Y espero que sea a usted al único que tal idea se le pase por la cabeza. Sólo de pensar que a Noel se le puede ocurrir... No, decididamente, no.
D: Bueno, sería totalmente comprensible que un determinado momento lo viera como hombre y no como amigo...
K: Bueno, no puedo negar que el físico de Morgan es muy llamativo. Resulta un hombre masculino, fuerte, musculoso. Y su carácter le hace ser una persona muy atractiva... Oiga, ¿no lo he dicho ya? Nunca, jamás.
D: Ya ve que usted lo tiene muy claro, pero… ¿no le preocupa que él le vea a usted como algo más? Al fin y al cabo, parece estar comulgando con sus nuevas inclinaciones.
K: ¿A mí? Ah no, no, jeje. Permítame que me ría. Morgan tiene muy claro quién está en su punto de mira.
D: Ah, sí... Kyosuke Kato-san. ¿No cree que sea una elección bizarra incluso para Morgan?
K: Bueno, entre usted y yo, creo que es una elección absolutamente desacertada. Ese hombre es puro granito, por favor. Tiene congeladas las emociones, si es que las tiene. Definitivamente no sé qué ha podido ver Morgan en él. Pero es mi amigo y si Kato-san es la persona que ama, tendrá siempre mí apoyo.
D: Mmmh. Claro, pero a usted le conviene eso, ¿no es cierto?
K: No le entiendo.
D: ¡Oh! Yo creo que me entiendo muy bien. En su larga y enrevesada historia con Noel, ha tenido que lidiar con otros hombres enamorados de él. Sólo me parece conveniente que su mejor amigo le ayude a quitarse competencia, eso es todo.
K: Que retorcidillo es usted, sin ánimo de ofender.
D: ¿Ofender? No, no al contrario. Me halaga usted. Pero aún no ha contestado a mi pregunta... ¿No le resulta conveniente quitarse a Kato-san de encima de Noel? Figuradamente hablando, claro está.
K: Claro, figuradamente hablando. En realidad no me preocupa el hecho de que Kato-san haya sentido hacia Noel ese largo y empecinado amor platónico, tengo constancia de que es unilateral. Que ahora haya puesto sus ojos en Morgan me es indiferente, créame. Absolutamente indiferente.
D: Ya veo... Perdone si mi tono resulta sarcástico. De todas maneras, ha de estar usted acostumbrado, en tanto en cuanto, Kato-san no es el único con el que usted se disputa los favores de Noel. ¿Qué tal se lleva ahora con Dee?
K: Mmm. ¿Con el crío? Oh, podría decirse que bien. Siempre y cuando no se acerque demasiado a Noel. Tiene una extraña manía de sentarse en sus rodillas y apartarme a mí a patadas.
D: Sí, tengo entendido que tiene un carácter un tanto difícil de llevar
K: Al menos no ha vuelto a intentar besarme... aggg.
D: De eso quería hablarle precisamente, me lee usted el pensamiento.
K: Eso me inquieta
D: ¿Piensa a menudo en el beso que le dio?
K: A menudo no, me provoca malestar en el estómago. Sobre todo cuando pienso que casi le confundo con Noel.
D: ¿Y ese malestar de estómago no estará provocado por un deseo sexual subyacente? Al parecer, el chico tiene su puntito...
K: A usted no hay quien le saque del mismo temita. Definitivamente, no, ni siquiera dentro de diez años. Ese crío es como un pequeño satanás, el único puntito que le encuentro es el del maligno.
D: Ya veo. Se empecina usted en hacerme creer que el único hombre del mundo que le interesa o ha interesado es el señor Lean.
K: Por supuesto. Vaya, confesar esto tan fácilmente y en voz alta resulta raro.
D: ¿Ah sí? Unas líneas más arriba me decía usted lo satisfactoria que resultaba su relación con él como su… ¿cómo era?... Su pareja. ¿Hace falta que le cite?
K: No. Lo recuerdo. Sigue siendo mi pareja. Aunque tal vez sería más apropiado hablar de amante.
D: Ammm.
K: Oiga. ¿Cómo consigue hacerme hablar en estos términos?
D: Es parte de mi encanto natural. Así que si hablamos de amantes, supongo que su relación será satisfactoria también desde el punto de vista sexual...
K: Esto... No tengo quejas...
Todas las ilustraciones por Dorianne
D: Usted que es un hombre de naturaleza tan generosa, Karel… ¿Por qué parece disfrutar más al recibir?
K: ¡Pero...! ¿Cómo sabe...? Quiero decir... ¡¿Por qué piensa eso?! Es más, ¡¿por qué estamos hablando de algo así?!
D: Ya le he dicho que es parte de mi encanto. Además, yo me debo a mi audiencia, ellos quieren saber... Bueno, ya sabe, creo que si soy más explícito le pondré en un brete, pero en todo caso..., con lo que le costó entregarse, parece que lo disfruta bastante, ¿verdad? ¿Es porque ha descubierto una naturaleza sumisa o por el mero placer anal que recibe?
K: Por todos los Santos... Y que tenga que estar yo contestando a estas cosas... Quién me habrá mandado a mí meterme en esta. A ver, señor Doppelgänger, ¿cómo podría yo explicárselo? El mero hecho de la práctica en sí, es increíblemente placentero, muy recomendable, si me lo permite. Y que sea alguien como Noel quién..., ya me entiende..., triplica esa placentera experiencia. Pero para que conste, soy muy ambivalente.
D: ¿Otra vez presumiendo de hombría? ¿Se da cuenta de que necesita reafirmar su virilidad constantemente? ¿Qué opina Noel al respecto?
K: ¿De mi ambivalencia?
D: No. De su insistente necesidad de reafirmar su virilidad. ¿Se siente menos "macho" por dejarse sodomizar por su amante? ¿Por eso le costó tanto entregarse a Noel?
K: ¡Qué barbaridad!
D: ¿Eso es un sí?
K: No, eso es lo único que he logrado pronunciar después de haberme atragantado. A ver, señor mío, hablemos claro. Mentiría si dijera que, en un principio, mi mente no se rebelaba contra el hecho de ser yo el pasivo. Muchos años teniendo una condición heterosexual pesan en la conciencia. Pero hoy por hoy todos esos prejuicios están superados. Y por supuesto que me siento muy viril, tan viril como Noel, al fin y al cabo somos hombres. Nuestras prácticas sexuales no nos hacen menos hombre. ¿He dicho yo todo eso? Ay, por Dios.
D: Mucho me temo yo que sí... Parece sorprendentemente abierto hoy. ¿Cómo se siente después de sincerarse con un desconocido?
K: Voy a necesitar un fuerte relajante.
D: Para su deleite tengo que decirle que estamos terminados ya. Sólo una última pregunta, señor Berenson, si es usted tan amable, una pregunta inocente y nada comprometida.
K: Cogeré una bolsa de papel, creo que me estoy hiperventilando.
D: Sí, respire un par de veces dentro de ella y listo, se sentirá como nuevo.
K: Ya me siento más recuperado, gracias.
D: ¿Preparado para la última pregunta?
K: No, pero qué le vamos a hacer.
D: Es de lo más inocente, ya lo verá. Es una curiosidad estúpida que tengo... Señor Berenson, ¿cuáles son sus frutas favoritas?
K: Vaya, me ha dejado sin palabras. Qué alivio.
D: ¿Ve? Se lo dije. Lo que es la desconfianza.
K: Pues, me gustan las naranjas, manzanas, uvas, el mango, la piña. En general casi cualquier fruta.
D: Y dígame, ¿los melocotones también le gustan o les ha cogido manía?
K: Mmm, sabía yo que tan inocente no podía ser. Entiendo por dónde va, por eso que repite tanto Morgan de que Kato-san huele a melocotones, ¿verdad? Pues siento decirle que los melocotones me son indiferentes, no tengo tan buen olfato.
D: Bueno, es usted quien ha interpretado a su gusto. Yo no he nombrado a Kato-san. En todo caso, señor Berenson, creo que hemos terminado.
K: Ya, usted tira la piedra y esconde la mano. ¿Hemos terminado? Vaya, parece que he logrado sobrevivir.
D: Sí, por supuesto, mi intención nunca fue matarle, solo ruborizarle en medida masiva. Eso me resulta sexualmente estimulante, ¿sabe usted? En todo caso, muchas gracias por su dedicación y sinceridad.
K: Gracias a usted por... eh... por... bueno. Gracias. Necesito una ducha fría. ¿He dicho eso en voz alta?
Karel Berenson, protagonista de la novela Juegos de Seducción, de Nut. Gracias a la autora por permitir el encuentro.
El Doppelgänger

Crea tu insignia.




7 comentarios:

  1. XDDDDDDD ay, que me meo XDDD pobcito Karel XDDDDD

    ResponderSuprimir
  2. *___* Karel!!! >.<

    Dios lo que me he podido reir xDDDDD Como siempre Doppy eres un crack xDDD Estoy ansiosa por ver quien será tu próxima víctima xDDD

    Un besazo!!^^

    ResponderSuprimir
  3. Oh xDios lo que me he reido, aahh Karel tan lindo, mira que lo has puesto en problemas..lol, buenisima la entrevista y muy encantadora.. <3

    ResponderSuprimir
  4. Dorianne: Sí, sí, pobre Karel, se lo hice pasar tan mal como yo quería. Un saludo a Zenón de mi parte, dígale que no me olvido de él.
    Alishea; tan, tan crack soy que pude componer una magistral entrevista incluso a pesar de sus muchas interrupciones... ainss
    Loulou (bonito nombre...): encantadora? mi entrevista?? sniff... (llora por las esquinas) no era eso lo que me proponía, mi entrevista debía ser demoledora, pobre de mí...

    ResponderSuprimir
  5. Waa!! Extraordinaria entrevista!!! Me encantooo!! Amo como Karel se sonroja jeeje!!

    Doppelgänger rulez!! Quiero más entrevistas!! Me pregunto si podría sacar de sus casillas a Noel? juajuajua!!!

    Buenísimaaa!!!

    Besotes!!

    ResponderSuprimir
  6. Ah, te gusta mi nombre.. gracias...
    demoledora?.. en serio?.. jajajajajaja... oh, lo siento, pero me hizo reir mucho y me encanto, la verdad...xoxo

    ResponderSuprimir
  7. x dios me ha encnatado la entrevista, lo q me he reido no es ni medio normal Doppel eres el puto amo, despues de leer un par de entrevistas tuyas ( la otra fue la de Zenon XDD) solo puedo decir q me encantas, haces esactamente las mismas preguntas q haria yo de la misma manera retorcidilla, no, muxo mas XDDDDD
    desde luego al pobre Karel lo has dejado pal arrastre, esperemos q Noel lo consuele a su modo jujujuju

    ResponderSuprimir