Algo más de un mes después de su lanzamiento, por fin he terminado de leer Campo de rosas, de Aurora Seldon. Y digo por fin porque por circustancias diversas no pude empezarlo hasta hace un par de fines de semana. Permanecí tres días enganchada a mi reader, devorando la trama que nos propone Aurora, y que conforma una deliciosa novela de misterio e intriga al más puro estilo Agatha Christie, solo que con el inconfundible sello Seldon, el cual combina elementos homoeróticos con sobrenaturales.
Ficha técnica:
Autora: Aurora Seldon
Editorial: Eldalie Publicaciones
Nº de páginas: 206
Colección: Vanadis
Año de publicación: 2011
Disponible en: eBook (próximamente en papel)
Sinopsis:
Jimmy Clarendon es un pintor norteamericano que se traslada a vivir en Sidmouth, en la campiña inglesa, junto a su novio Geoff, en una época en la que ser homosexual era algo que debía mantenerse oculto.
Apenas se instalan en Rose Cottage, Jimmy comienza a experimentar cosas extrañas: un muchacho se le aparece, tiene sueños que le van revelando escenas del pasado, y, poco a poco, se adentra en el misterio de la desaparición de Giles Halloray, el joven que vivió allí veinticinco años antes.
Las personas involucradas en el caso Halloray aparecen en Sidmouth, como atraídas por alguna misteriosa fuerza y Jimmy se plantea varias interrogantes: ¿Giles huyó, como todo el mundo cree? ¿O está muerto? Y, en ese caso, ¿fue asesinado por su padre o por su amante?
Varios sospechosos, una trágica historia de amor y una nueva muerte desentrañarán por fin la verdad de lo sucedido.
Opinión personal
Campo de rosas arranca en 1935, en una Inglaterra de la época de entre guerras que se resiste a olvidar su pasado costumbrista, victoriano y recto, a pesar de los cambios del mundo. Es un detalle que conviene destacar, puesto que está representado en la pareja protagonista: Geoff es un abogado inglés de finos modales británicos que, sin embargo, poco a poco ha sabido amoldarse a la personalidad de su compañero sentimental, Jimmy, un pintor norteamericano para quien toda la jerga británica es exótica y encantadora.
Por insistencia de Jimmy, deciden dejar atrás la bohemia Nueva York para recalar en Sidmouth, un pueblo a las afueras de Londres donde encuentran la casa de los sueños de Jimmy, y en la que se instalan haciéndose pasar por primos. Tal y como se cita en la sinopsis, después de que la pareja adquiera su nueva residencia, Jimmy empieza a notar que hay algo ahí, una presencia que le envía señales y le hace sospechar que no todo era así antes. Fuera, en el jardín, se extiende un salvaje campo de rosas y una tapia que protege de una caída hacia el acantilado, el cual esconde una maravillosa playa desierta, pero tanto Rose Cottage como el campo de rosas y la playa encierran misterios y secretos.
Cuando Jimmy, a base de investigar (con las reticencias de su novio Geoff, que preferiría pasar lo más desapercibido posible entre sus nuevos vecinos) descubre que veinticinco años atrás en la casa habitó un chico homosexual llamado Giles, el cual desapareció en circunstancias misteriosas, se obsesiona con llegar hasta el fondo del asunto. Es así cómo se van presentando las piezas de un puzle que no se resuelve hasta el mismísimo final: los Gallagher, un matrimonio conservador cuya hija sueña con llevar una existencia que dista de la vida acomodada que han diseñado para ella, Lord Rostombury, un respetado aristócrata con afán aventurero, la señora Cadwell, ama de llaves desconfiada y uraña, etc. Es como si la novela fuese una partida al Cluedo.
La relación entre Jimmy y Geoff es intensa y realista. Ambos compaginan sus carreras y personalidades diversas, discuten, forman equipo y se tienen mutua paciencia. Siempre es de agradecer que se recreen relaciones entre hombres adultos y maduros, y que se trabaje la problemática de la convivencia, en especial en este contexto que, en lo referente a la homofobia, se puede extrapolar a ciertos entornos contemporáneos.
El interés central de la novela, que no es otro que conocer la resolución del caso, hace que la lectura sea muy adictiva. Por otro lado, el día a día de la pareja y el gran número de secundarios la hace igualmente muy entretenida. Quizás a veces es un tanto complicado no perderse en la maraña de nombres y relaciones, pero se nota un transfondo muy trabajado y meditado.
En cuanto a las escenas de sexo, las que hay están bien metidas en el conjunto de la historia y son la máxima expresión del estilo de Aurora: concisas, intensas y gráficas, pero sin caer en lo burdo. Asimismo, se atreve a mezclarlas con lo sobrenatural, sin perder el toque sensual.
En resumen: una novela distinta, emocionante y que evidencia la versatilidad de Aurora Seldon como escritora. Esperamos que Eldalie Publicaciones pronto la publique en papel y que nuevos títulos de esta peruana salgan a la luz en un futuro próximo.
Nota final:
Nisa